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Cynthia
Laura
Hola a todos!!!!!!!!!!! Les cuento
algo que, quizá luego de leerlo
piensen ¡¡¡Qué
exagerada!!! Puede ser, pero para
entenderme hay que pasarlo (estoy
segura que habrá muchos que
hayan pasado por esto y se identifiquen
conmigo). No iba a compartírselos,
por que es triste, pero me parece
que puede ser útil para que
los que vienen, sepan que estas cosas
les pueden pasar y estén preparados:
El viernes se quedó a dormir
en casa un compañerito de mi
hijo mayor. Con él sólo
podemos hablar en hebreo. Otras veces
había estado en casa, aunque
no a dormir y habíamos conversado
con él sin problemas. Él
mismo suele ser el que nos da conversación
y nos corrige o nos dice cómo
decir tal o cual cosa. Este día
cenamos en lo de mis suegros y él
vino con nosotros. Ya durante todo
el resto del tiempo, Ezi, mi hijo
mayor, me había dicho: dejame
a mí, vos hablás mal
y cosas por el estilo. La verdad es
que hablo mal depende comparado con
quien. Muchos israelíes que
me escuchan hablar dicen que para
tener sólo dos años
en el país, hablo muy bien
y si me comparo con gente que tiene
en el país como diez años
y tiene mi mismo nivel de hebreo o
menor aún........ Pero así
estuvo todo el día. En un momento
en la casa de mis suegros quise explicarle
algo a este nene, y tartamudeé.
A veces me pasa, no sólo en
hebreo, también en español.
Mi hijo mayor me hizo burla y estallé,
no pude más. Dejé la
porción de pizza que estaba
comiendo en el plato con furia, le
dije algo así como: ya es demasiado,
no puede ser, y me fui a llorar a
uno de los cuartos. No les puedo explicar
mi llanto, era terrible, parecía
que tenía un río torrentoso
dentro mío. No podía
calmarme. Es que había logrado
darme cuenta de lo que le pasaba a
mi hijo, él se avergonzaba
de mí. Para él que yo
intentara dialogar con su amigo, era
una vergüenza. Es que a veces
tartamudeo, o me equivoco en mi auto
presión por hablar bien, o
no me acuerdo cómo se dice
algo y necesito preguntar. No estaba
enojada con mi hijo, estaba dolorida,
lastimada en mi interior. El llanto
fluía como si fuera la sangre
del alma. Al día siguiente
hablé con él. Le hice
ver que los israelíes en general
están acostumbrados a los olim
(inmigrantes), que no les llama la
atención nuestra forma de hablar
ni se molestan si nos equivocamos,
más en el caso de su amigo
que ya nos conoce, sabe cómo
somos y es un nene con un corazón
de oro. Le explique que si bien es
cierto que él sabe más
hebreo que nosotros, su hermanito
sabe más hebreo que él
y que eso es normal, porque tiene
menos tiempo de haber hablado español
(me di cuenta que lleva más
de hablar hebreo de lo que llevaba
de hablar español cuando llegamos
a Israel). Aparentemente lo entendió.
Pero la verdad que me dolió
mucho, yo no sé si a alguien
ya le pasó eso o algo semejante.
Veremos a ver qué pasa ahora
que está por venir un amiguito
del más chico. Disculpen si
trasmití algo de angustia,
no era mi intención sino mostrarles
que eso que todos nos dicen de: "tus
hijos van a terminar enseñándote
hebreo a vos, a todos nos pasa",
tiene dimensiones que no podemos ver
ni entender en esa sola frase. |