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Cynthia Laura
Por algo que pasó en estos
días, que ya les voy a contar,
pensaba que, como si fuera poco con
la adaptación que tenemos que
hacer como inmigrantes, nos tenemos
que bancar que nuestros hijos dejen
de ser argentinos (chilenos, colombianos,
peruanos, venezolanos, de donde sea
que sean oriundos) para transformarse
en israelíes hechos y derechos.
Cuanto más chicos, más
abrupto es ese cambio, empiezan a
hablar como israelíes, juegan
solos y los descubrimos haciéndolo
en hebreo, les cambian los gustos
en la comida, etc. Hace un par de
días, Dani (5 años,
vino con 3) me dio una sorpresa: me
entregó de regalo un dibujo
que acababa de hacer. Se trataba de
un corazón enorme, al lado
y en el ángulo derecho me dibujó
a mí y, del otro lado, solito
y sin ninguna ayuda, escribió
así: AM ET AMAM
Me quedé de lo más
sorprendida. Hizo otro para el papá
y otro para el hermano, escribiendo
solito, perfecto, con muy buena letra,
pero de derecha a izquierda. Hacía
unos días le había preguntado
a mi marido cómo escribir eso
mismo, pero en la computadora, y él
lo tecleó. Se ve que retuvo
las letras ¡¡¡Pero
las supo dibujar solito!!! Si creen
que estoy babosa, es cierto, pero
también sorprendida y esa unión
y mezcla idiomática me impresiona
(escribir con un tipo de letra y con
una dirección distinta). Otra
cosa que hizo es, cuando estaba en
la computadora, escribir su nombre
en hebreo ¡¡¡Pero
lo hizo con letras latinas!!! Así:
TL´. Acá también
rotó la dirección. Bueno,
no quería dejar de compartírselos,
este tema de los hijos parece inagotable.
P.D.: cabe aclarar que en hebreo
se escribe de derecha a izquierda.
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